Siempre he pensado que la relación que tenemos con nuestros clientes es como una relación amorosa: El día que conocemos a alguien que nos atrae, nos acercamos y le pedimos que se case con nosotros y tengamos 3 hijos…
¡POR SUPUESTO QUE NO!
Primero notas a la persona que se te hace atractiva. Cruzan miradas. Tal vez una sonrisa. Te acercas, te presentas. Platican. La escuchas. Intercambian teléfonos o e-mail. Unos días después la invitas a salir, cenan juntos, platican. Y así por algunos meses hasta que la relación se vuelve cada vez más seria.
Durante todo este tiempo de cortejo, los detalles son esenciales. Las flores sólo porque sí. Las llamadas y SMS sólo para saludar. Los chocolates que le escuchaste decir que le encantaban o boletos para el concierto de su grupo favorito.
Eso mismo tenemos que hacer con nuestros clientes: Prestar atención a los detalles para seducirlos y que puedan ver que somos LA mejor opción para ellos.
Cuidado, que no estoy diciendo que aparentemos ser algo que no somos sólo para conquistarlos. Simplemente digo que prestemos atención a los detalles para hacerles sentir que realmente nos importan y que los escuchamos.
Lo mejor de todo es que prestar atención a los detalles no cuesta nada. Cosas tan simples como una felicitación por su cumpleaños o alguna otra fecha especial o importante para nuestro cliente, como el aniversario de su empresa, de bodas o de otro evento.
¿O tal vez un e-mail en Navidad, Hannukah o alguna otra festividad religiosa? ¿Una llamada en el Día del Padre?
O simplemente una nota en un post-it escrita a mano para agradecerle su compra.
Lo importante es que prestemos atención a los detalles, porque éstos son los que hacen la diferencia en los negocios. Es lo que yo llamo Marketing con Corazón.
¿Qué detalles tienes o has tenido con tus clientes? ¿De qué forma haces sentir especiales a tus clientes? Has tenido alguna experiencia con alguna empresa que te haya hecho sentir especial con algún detalle?


















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