¿Puede el SPAM enseñarnos algo para vender más?

¿Conoces el SPAM?

¿Alguna vez has sido víctima de él?

Yo sí.

Especialmente las últimas semanas.

Según Wikipedia, el SPAM se puede definir como el abuso en sistemas de mensajes electrónicos.

Pues bien, mis cuentas de correo electrónico, mi cuenta de Twitter y hasta Facebook han sido invadidas por spam. Desde correo ofreciéndome relojes y medicinas baratísimas, hasta herencias de familiares en África y Europa Oriental.

Después de la frustración y enojo que conlleva recibir estos mensajes, bloquearlos con algún programa de SPAM, reportarlos a algún proveedor de servicio o simplemente borrarlos, me di cuenta que hay algo que podemos aprenderles.

Aunque estoy seguro que no debe ser mucha la gente que caiga en estas estafas, de lo que sí estoy seguro es de que saben “vender”. Y eso, a mí sí me interesa.

¿Qué podemos, entonces, aprender del SPAM?

1. Un buen título es vital. Los spammer desarrollan la habilidad de escribir títulos que llamen la atención. Lo mismo debes hacer tú, crear frases introductorias o títulos que capten la atención del cliente y quiera saber más de lo que les ofreces.

Se dice que tienes 3 segundos para captar la atención de una persona, así que más vale que lo primero que lean/escuchen, sea algo atractivo.

2. Mensajes cortos. No necesitas atiborrar de información, datos y características a tus clientes en tus mensajes. Mensajes cortos, palabras al grano que toquen los puntos clave, son más que suficientes para generar mayor interés en tu producto o servicio.

3. La frecuencia es importante. Tener un solo contacto con un cliente potencial, suele no funcionar. Se dice que una persona empieza a considerar comprar un producto o servicio hasta la octava vez que ha estado expuesto a él. Así que no desistas a la primera. Sigue, sigue, y sigue.

4. Utiliza las emociones. Frases como “Nosotros no te negaremos tu préstamo” o “Sé el hombre que ella quiere que seas”, son frases que atacan totalmente a emociones como miedo, preocupación e inseguridad. Ahora bien, no tienes que usar las emociones de manera negativa, pero sí es un hecho que si usas las emociones, tendrás un mayor impacto y mayores posibilidades de vender.

5. Tú no importas, tu cliente sí. Los mensajes de SPAM nunca hablan de lo grande que es su compañía, cuantos años tienen en el mercado o su conocimiento de la industria. Sus mensajes son 100% acerca de ti, de tus beneficios, y de lo que ganarías con su producto/servicio/propuesta.

Que quede bien claro que no estoy promoviendo, bajo ninguna circunstancia, el uso del spam, pero lo que sí reconozco es que la forma en que los spammers arman sus mensajes es bastante efectiva y seguro podemos aprenderles algo para vender más y ganar más dinero.

¿Y tú, qué puedes aprender del SPAM?

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