El primer paso para ser un empresario exitoso es aceptar la responsabilidad de lo que le sucede a tu Negocio. 100%. Total y absoluta. No sólo cuando te convenga. Esto quiere decir dejar a un lado pretextos, quejas y culpar al de enfrente.
Este ha sido probablemente el paso más importante que he dado en los negocios. En el momento en el que tomé en mis manos el destino de lo que le sucedía a mi empresa, las cosas empezaron a cambiar y yo empecé a cambiar.
Es muy común escuchar a empresarios decir cosas como “la cosa está difícil” o “es que el tipo de cambio”, “mi cliente o proveedor hizo tal o cuál cosa”, etc, etc. Expresiones que demuestran que no están dispuestos a asumir su responsabilidad en el éxito de su negocio.
El tomar la responsabilidad al 100% incluye:
- Dejar de anteponer excusas.
El viernes pasado di un taller en una incubadora de empresas en la Cd. de México. No es el primero y un denominador común es que mucha gente llega tarde, después de que ya he comenzado. Siempre les pregunto lo mismo: ¿Por qué llegaste tarde? Y he escuchado respuestas que incluyen desde el tráfico hasta las mascotas pasando por los hijos, el desayuno y la suegra. El punto es que sabían que tenían que estar a una cierta hora en un cierto lugar y no lo hicieron.
En el caso de tu negocio, ¿últimamente has puesto excusas sobre alguna situación que no te gusta? (Una muy común en estos tiempos es la crisis o el tipo de cambio). El primer paso para asumir la responsabilidad al 100% es no inventar pretextos y tomar al toro por los cuernos.
- No más quejas.
¿Has estado con alguien que lo único que hace es quejarse? Yo sí, y es de las cosas más molestas.
La gente normalmente nos quejamos: a) de cosas por las que SÍ podemos hacer algo al respecto y b) con la persona equivocada.
La próxima vez que te sorprendas quejándote de algo, pregúntate si estás dispuesto a hacer algo para cambiar esa situación. Si sí, hazlo. Si no, aléjate o deja de quejarte. punto.
- Dejar de culpar al de enfrente.
Esta es probablemente la que más escucho. Si las ventas bajan, la economía. Si el flujo de efectivo quedó corto, los clientes. Si la calidad del producto bajó, el proveedor. Si los gastos subieron mucho, la esposa. Si no alcanza el tiempo, el tráfico.
¿Cuál es el factor en común en todas las situaciones que no te gustan? ¡TÚ! Así que deja de culpar al de enfrente y toma la responsabilidad de haber hecho o dejado de hacer lo que se tenía que hacer para que las cosas funcionaran.
La próxima vez que te encuentres con una situación que no te agrada y que te ves tentado a echarle la bolita a alguien más, hazte estas 3 preguntas:
1. ¿Qué estoy haciendo al respecto que SÍ está funcionando?
2. ¿Qué estoy haciendo al respecto que NO está funcionando?
3. ¿Qué podría intentar que podría funcionar?
¿Se te ocurre alguna situación de la que te gustaría compartir tus respuestas a esas 3 preguntas?




