Cuando vamos a un restaurante, ¿qué es lo que hacemos? Nos sentamos cómodamente, el mesero nos trae las cartas (menú), lo vemos y en base a distintos criterios, ordenamos lo que nos apetece.
Hay personas que desde antes de llegar al restaurante ya saben qué es lo que van a ordenar. Hay otros que prefieren ver las fotos del menú para decidirse. Y algunos más que esperan a que los otros pidan para decir “A mí tráigame lo mismo”.
Sin importar el proceso de cada uno para ordenar su comida. Una vez que ordenamos, sabemos que lo que pedimos, nos va a llegar. Nunca pedimos algo que sabemos que no nos gusta o que no queremos. Si tenemos instrucciones especiales para nuestro platillo, se las dictamos al mesero para que lo hagan de esa forma (sin mayonesa, con doble queso, el aderezo aparte, etc.) Y si por error nos llega algo que NO pedimos, simplemente se lo hacemos saber al capitán y de inmediato nos lo cambian.
Si sabemos que queremos comida china, no vamos a un restaurante italiano. Si tenemos un presupuesto limitado, no vamos a un lugar caro. Si tenemos prisa, vamos a un fast food.
Los negocios, y la vida en general, funcionan como un restaurante. Nuestro trabajo es ver las opciones, decidir qué es lo que queremos, y esperar a que nos llegue. El mesero (Universo, Dios, Energía, Naturaleza o como prefieras llamarle), se encargará de colocar la orden y llevártela cuando esté lista.
¿Sencillo? ¡Sí! El problema es que muchos le decimos al mesero lo que queremos, ya cuando lo anotó le decimos que siempre no, que mejor queremos esta otra cosa. Cuando el mesero va en camino a la cocina a colocar la orden, le gritamos llamándolo para volver a cambiar. Después, volvemos a cambiar. Ya colocó nuestro pedido, cambiamos de opinión y le volvemos a decir. Y así nos pasamos la vida.
Ahora, no estoy diciendo que no se puede cambiar de opinión, lo que quiero dejar claro es que debemos enfocarnos en:
1. Analizar nuestras opciones. (Ver el menú)
2. En base a distintos criterios, tomar la decisión de qué es lo que queremos. (¿Por la foto? ¿los ingredientes?)
3. Definir con claridad y precisión lo que deseamos. (Ordenarle al mesero)
4. Esperar recibir lo que ordenamos.
¿Cuántos ingresos quieres generar? ¿Con cuántos clientes? ¿En cuánto tiempo? ¿Cuántos productos/servicios? ¿Qué tipo de clientes? ¿En dónde están esos clientes? ¿Qué margen de utilidad? ¿Cuánta inversión? ¿ROI? ¿Número de quejas? ¿Tiempo de vacaciones al año? ¿Tiempo con tu familia?
¿Y tú ya sabes qué vas a pedir?







Bien ingenioso y genérico la forma de explicar esto.
A mi modo de entender seria los pasos de la Ley de la Atracción (De la pelicula o libro The Secret, Rhonda Byrne).
En caso particular me queda demasiado tiempo “Analizando mis opciones”, y cuando ya voy a llegar al paso 3 el de “Definir con claridad..” salto de vuelta a paso 1 de Analizar de vuelta las opciones, y así entra en un circulo mi cerebro.
Pero gracias a plantearlo de esta manera, me ayudas a clarificar mas el proceso.
Marco, excelente articulo. Gracias por tu tiempo.
David Flores
Excelentes articulos en estos momentos estoy iniciando el proyecto para crear una empresa y realmente todos tus articulos han sido de gran ayuda. creo que una de las cosas mas dificiles es el comenzar pero ya se q es lo que quiero creo que ahora tengo q empezar adefinir los puntos 3 y 4 . Realmente muchas gracias y grandes bendiciones .
Hola Lety! Muchas gracias por comentar en el blog y por tus lindas palabras. Tienes razón, empezar suele ser lo más complicado, pero dado el primer paso, los siguientes son más sencillo y cuando te des cuenta, ya llevarás un gran camino recorrido.
Marco