Aunque esta parezca una pregunta capciosa… no lo es. Y estoy seguro de que sabes la respuesta. La persona responsable del éxito de tu negocio… eres TÚ.
Todo lo que estás experimentando en este momento, es el resultado de lo que hiciste o dejaste de hacer en el pasado. Esto incluye tus ahorros, deudas, número de clientes, proveedores, utilidades, etc. Y aunque creo que en el fondo todos sabemos esto, muchos empresarios tratan de convencerse de que no es así culpando a factores externos de sus fracasos, decepciones e infelicidad.
Los factores externos no determinan el desempeño de tu negocio. Eres tú el que tiene el control de lo que obtienes. Cuando escucho a la gente que se queja “de lo mal que están las cosas”, me gusta retarlos preguntándoles: ¿Qué habrías podido hacer para evitar esta situación?
Así que si hay algo con lo que no estás a gusto en tu empresa, es momento de que hagas inventario.
- Empieza por reconocer todas las cosas buenas que tienes, como clientes ideales, nuevas ideas, un mejor precio con un proveedor, acceso a créditos, etc. Así como todo lo bueno que has logrado “a pesar de” las condiciones malas. Aquí es importante que no minimices las cosas. Toma cualquier logro como lo que es, un logro, sin importar el tamaño. Felicítate y celebra tus éxitos.
- Pregúntate qué estás haciendo (o no haciendo) para haber creado esas experiencias buenas. Una vez más, reconoce que eres tú quien hizo o no hizo ALGO que ocasionó lo bueno. No atribuyas tus éxitos a factores externos. Eres 100% responsable del éxito de tu negocio, tanto en lo bueno como en lo malo.
La única regla para hacer este ejercicio es que forzosamente tienes que escribir lo que TÚ hiciste o dejaste de hacer. ¿Para qué? para que te des cuenta que tú y sólo tú eres el creador de los resultados en tu negocio, y si no te gustan, los puedes deshacer y volverlos a crear como lo desees.
Toma este inicio de año como el momento ideal para hacerte 100% responsable de tu felicidad, éxitos, fracasos, buenos y malos momentos.
Muchas veces nos adueñamos de nuestros éxitos y culpamos de nuestros fracasos a todos los demás: la economía, el dólar, el cliente, mi proveedor, mi pareja, mis hijos, etc. Pero si dejas de culpar, puedes usar esa energía para enfocarte en generar una mejor situación para ti, tu negocio y tu familia.
Algunas ideas para hacer esto posible:
CREER, CREER, CREER - Ten fe en ti, en tu producto y en tu servicio, en las buenas y en las malas. Toma la decisión de aceptar el hecho de que eres el creador de lo que experimentas. Gracias a ti, tendrás éxito. TÚ puedes hacer o cambiar lo que sea.
RESPONSABILIDAD AL 100% - Los empresarios exitosos toman la responsabilidad total de los pensamientos que piensan, las imáganes que visualizan y las acciones que llevan a cabo (redundancia intencional). No gastan su energía culpando y quejándose. Evalúan sus experiencias y deciden si tienen que cambiar algo o no. Enfrentan lo que no les gusta y toman riesgos para crear el negocio y la vida que quieren.
DEJA DE QUEJARTE - Date cuenta de lo que te quejas. Examínalas. Te apuesto a que puedes hacer algo al respecto de todas. Si lo piensas, el único factor común de todas esas situaciones eres TÚ… ¡qué casualidad!
HAZ UN CAMBIO - Estás en descontento con alguna situación? Pide a la gente involucrada hacer los cambios que la hagan mejor para ti, o haz los cambios tú, personalmente. Cambiar puede ser algo muy incómodo, porque puede implicar invertir tiempo, dinero o esfuerzo, o que alguien se enoje o se sienta mal por esa situación. Sé que puede ser difícil cambiar o abandonar algunas situaciones, así que si todo permanece igual es por tu decisión de que así sea… así que ya no te quejes.
PON ATENCIÓN - Buscar ayuda y consejo en otras personas es algo válido, pero no olvides poner atención a lo que estás haciendo o dejando de hacer: tu comportamiento, actitudes, pensamientos y experiencias. Identifica lo que está funcionando y lo que no.
ENFRENTA LAS COSAS - Debes estar dispuesto a cambiar tu comportamiento si quieres obtener resultados distintos. Debes estar dispuesto a tomar los riesgos necesarios para obtener lo que quieres. Si lo piensas, lo difícil es dar el primer paso, después, todo es más sencillo.
¿No es un gran alivio saber que puedes hacer de tu negocio, el negocio de tu vida, si así lo decides? ¿No es maravilloso que tus éxitos no dependen de nadie ni de nada?
Comprométete a ser 100% responsable de tu negocio, y de todos los aspectos en tu vida. Decídete a hacer los cambios necesarios. Una vez que empieces a hacerlo, te darás cuenta que es mucho más fácil obtener lo que deseas tomando el control de tus pensamientos, imágenes, sentimientos y acciones.




