No hay muchas opciones, o tienes una tarjeta de presentación que no te sirve para nada, o tienes una que atraiga clientes a tu negocio.
¿Cuál prefieres?
Las tarjetas de presentación son una herramienta de ventas normalmente desperdiciada, pero que si las utilizas adecuadamente pueden ayudarte a que quién la vea se dé una idea rápida de qué es lo que haces y cómo lo puedes ayudar.
¿Te ha pasado que mientras limpias y ordenas tu escritorio te encuentras una tarjeta de presentación de alguien que no recuerdas quién es ni qué hace? Bien, pues seguramente a alguien le ha pasado lo mismo con tu tarjeta.
¿Cuándo fue la última vez que te dieron una tarjeta que te impactó, no por su diseño sino por lo que la persona hacía? Eso es lo que debes lograr con tus tarjetas. Tu nombre, datos, nombre de tu empresa, etc. son importantes, pero es más importante que la persona que la recibe, en ese instante que tienes para hacer una primera impresión, sienta que tiene que preguntarte más o buscarte más adelante para probablemente hacer negocios contigo.
Como dueño de tu propio negocio, tu objetivo principal es tener (mayores) ingresos, y eso sólo lo puedes lograr de 3 formas: aumentando tus precios, vendiéndole más a tus clientes actuales y atrayendo nuevos clientes.
Lo primero que tienes que hacer para empezar a atraer más clientes a tu Empresa o Negocio, es hacer de esta actividad, y todo lo que conlleva, una prioridad en tu día a día, es decir, que hagas tiempo para promocionar tu producto o servicio.
La semana pasada estuve envuelto en un par de situaciones que me dejaron pensando lo importante que es dejar de preguntar a nuestro “espejito, espejito” quién es el mejor.
“Cualquier persona puede obtener lo que sea, siempre y cuando esté dispuesta a hacer lo que se tenga que hacer.” Esa es una de las frases que más uso con mis clientes para recordarles que en los negocios, y en la vida en general, nuestros resultados son consecuencia de lo que hacemos, o dejamos de hacer.



