Tener mi propio negocio ha sido lo mejor que me ha pasado. Recuerdo que desde siempre lo quise e hice lo necesario para que sucediera. Pero ya siendo empresario, me di cuenta que estaba cometiendo un gran error.
Estaba en el negocio por el motivo equivocado: ganar dinero.
Me explico. No es que uno de los objetivos de tener un negocio no sea ganar dinero. Debe serlo, si no, no tendría mucho caso. Vivimos en un mundo materialista en el que el dinero se necesita y punto.
Al decir que lo estaba haciendo por el motivo equivocado, me refiero a que ganar dinero era lo que me “motivaba”, y la verdad, no estaba dando mucho resultado.
Entonces llegó a mis manos el libro ¡A la carga! de Ken Blanchard y un concepto del que habla retumbó en mi mente:






