Cuando se trata de atraer clientes, existen distintas tácticas y métodos que podemos integrar en infinidad de estrategias. Todas y cada una puede (y debe) funcionar, si van soportadas por un buen estudio y análisis.
El problema, es que muchas de estas tácticas, suelen tratarse de habilidades con las que no contamos, y eso hace que nos detengamos antes de siquiera empezar. Es más, también es común que si nos estamos dedicando a algo nuevo, si dimos un giro a nuestra carrera y ahora empezamos a hacer lo que nos gusta de verdad, nos detengamos pensando en cosas como “¿Y si a nadie la gusta lo que hago?”, “¿Y si aún no lo hago tan bien?”, “Nadie necesita lo que yo hago”, “Hay miles que lo pueden hacer mejor”, etc.
Lo más importante es saber que las habilidades las podemos adquirir. Puede ser que nos lleve algún tiempo, pero seguro podremos perfeccionarlas con la práctica.
Por ejemplo, hablar en público es una gran táctica para atraer clientes. Conferencias, seminarios, congresos y pláticas nos ayudan a posicionarnos como expertos, pero si no nos gusta hablar en público o nos aterra hacerlo, empezando poco a poco, con grupos pequeños, nos puede ayudar a darnos la confianza para pararnos frente a grupos cada vez más grandes.
¿Y qué hay de las nuevas herramientas tecnológicas? No es raro escuchar que hay gente que no tiene un blackberry, iphone o cualquier otro smartphone porque “esas cosas son muy complicadas de manejar” o “te esclavizan”, pero son realmente poderosas al momento de estar en contacto con prospectos y clientes.














